Molins de Rei

Hoy, dos meses justo después de pasar por primera vez la puerta de la sala de ensayo de los Castellers de Cornellà, mi niña sube a su primer Castell. Desde la mañana, ha ido contando las horas que la separan del gran momento, que lleva soñando desde que vio en la plaza mayor de Cornellà esta construcción humana, está piña organizándose para, al ritmo de la música, dar la sensación que toca el cielo. Tres años de ilusión, media vida para ella.

Nos instalamos a la plaza con una hora de antelación (Maelyn ya no podía esperar más para salir de casa!), para tener tiempo de merendar a la sombra y vemos llegar a cada uno de los elementos de las collas, con las mismas ganas de regalar a los asistentes una muestra de su arte. Les camises marro dels Matossers, les blaves dels Graciencs i les liles dels Cornellanencs se juntan y se organizan, impacientes por empezar.

Primer pilar de 4 (Xenia se estrena a plaza después del Corpus). 

5/6 de estreno para Maelyn. 

Sorprendentemente, no tenemos miedo. Rubén en la piña intenta echar una mirada hacia arriba pero enseguida se concentra y toma posición. Yo, la veo tan decidida, tan arropada por los demás, tan mayor (!) que me invade la emoción y disfruto viéndola subir. De miedo nada. 

Llega a su puesto. Mirada fija, concentración máxima, agarrada que ni una tormenta la despegaría de sus compañeros. 

Una seguridad que nos asombra, en ella y en sus amigos, que nos recuerda que los niños son capaces de alcanzar sus sueños y las metas que se proponen. Y que juntos, confiando en los demás y haciendo piña, la magia ocurre. Un reto para ella y una lección para nosotros. 

Nos regala, “a los de abajo”, un par de besos con la mano, un guiño de ojo, un “ves mamá, chupado!”

Bajando busca los brazos de Dolors, su referente, su fuente de consejos sabios, la “profe de Castellers”. Su felicidad es máxima, el agotamiento también. Baja la adrenalina y se la ve cansada pero, sobre todo, se la ve FELIZ. 

Ahora es momento de volver a jugar con sus nuevos amigos, de ser de nuevo la niña pequeña y pilla, de relajarse y dejar atrás la concentración. 

3/7 y 4/7 con Laureta estrenándose de quarts.

Ese día, se “bautizó ” a más de uno y no faltó agua! Con esta calor, que mejor forma de celebrar el estreno… 

Los Castells hechos, música y baile ocupan la plaza, regalándonos un espectáculo para los oídos y la vista. Difícil de no marcar el ritmo con el pie, de escoger entre ponerse a bailar para celebrar el final de la actuación y seguir disfrutando del concierto. 

Que llegue ya la próxima…nos vemos en el assaig, gracias por estos momentos! 

Marie Martin